El Desencanto

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Nuestra opinión

Aunque a veces cuesta creerlo, el arte del documental no nació con las cámaras digitales de formato miniDV. Hubo tiempos en los que algunos valientes de verdad creaban documentales ¡en cine! Y desde luego no se era una tarea apta para cualquiera.

Jaime Chávarri fue uno de estos directores que tentaron con ese género tan fascinante como es el documental. Y de su mirada nació una obra maestra. “El Desencanto” (1976) no es un documental, es una operación a corazón abierto donde se disecciona una familia al borde del precipicio. La familia en cuestión son la viuda y los tres hijos del insigne poeta oficial del franquismo, Leopoldo Panero. Icono literario, amigo íntimo de Rosales, Panero falleció en la década de los 60, en pleno desarrollo español. Diez años más tarde, El Desencanto nos presenta a su familia. Su viuda, Felicidad Blanc, y sus tres hijos, Juan Luis, Michi y Leopoldo María Panero.

La voz pausada y culta de Felicidad Blanc va introduciendo los recuerdos de toda una vida en torno al poeta ausente. Son recuerdos de una época pretérrita, donde las buenas costumbres de la gente de bien primaban ante lo emocional. Es un relato muy personal, muy melancólico, que recorre desde el nacimiento de sus hijos, hasta la llegada a su casa de Astorga, que luego se convirtió en cuartel general de la familia Panero, pasando por la intensa (¿intensísima?) relación del fallecido poeta con su íntimo Luis Rosales.

Pero lo que parece un mero ejercicio biográfico se va desvelando poco a poco como un proto reality show que muestra a tumba abierta las miserias y los momentos de gloria de una familia. Casi casi como un “Capturing de Friedmans” pero 30 años antes. A menudo las escenas son conversaciones entre los hermanos y la madre, así como entrevistas muy íntimas y muy naturales. Conversaciones de amigos acodados en la barra de un bar bebiendo vermú.

Los hermanos Panero, personas cultas e irónicas hasta la mordacidad, descubren poco a poco sus complejos, la dificultad de crecer bajo la sombra de un icono literario. La dificultad de desarrollarse como personas y como artistas. Y también hablan de sus desencuentros, competencia y debilidades. Y de forma un tanto tangencial, de Leopoldo Maria Panero, hermano mediano y poeta maldito, que ha pasado media vida en sanatorios psiquiátricos afectado de esquizofrenia.

Leopoldo María aparece en el documental joven y locuaz, con una mirada teñida de un futuro que se avecina negro, pues convalecía ya de sus primeros brotes psicóticos. Pero su clarividencia y humor negro, propia de aquellos que se saben diferentes, hacen aún más desgarradora la visión de una vida que se desmorona hasta el punto que ya conocemos todos hoy.

Mucha gente quiso ver en este magnífico film una crítica soterrada al franquismo. Un sistema aparentemente en calma y ordenado que oculta muchas miserias y muchos secretos. Puede que tengan razón, dado que en aquella época de transición todo estaba teñido de política. Pero sin embargo, para mí este documental tiene un valor aún más importante y más intemporal: hablar de la familia, esa convulsa realidad que nos rodea, que no podemos elegir y en la que los secretos y las verdades, los recelos y el amor se entremezclan en un totuum continuum sentimental.
A modo de epílogo, tan solo indicar que Michi murió hace cuatro años, desgastado por una vida al límite. Leopoldo María vive encerrado entre las cuatro paredes de un sanatorio de las Canarias, siendo la coca-cola y el tabaco sus únicos vicios. Incapaz de comunicar, su poesía son puñetazos directos al diafragma.

Realmente “El Desencanto” es un excelente documental, clásico en lo formal, demoledor en cuanto a contenido. No te lo pierdas, pero prepara el prozac.

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Veredicto:

10
9
Una familia en decadencia que muestra sus secretos.

Ficha Técnica:

Documentary
Director: Jaime Chávarri
Year: 1976
Country: España
Run Time: 97'
Aspect Ratio: 4:3
Format: 16mm