The King of Kong

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Nuestra opinión

The King of Kong: A fistful of quarters es un documental acerca de la cultura en torno a los videojuegos arcades clásicos y el reducido grupo de fanáticos suficientemente locos como para llevar esta pasión al máximo nivel competitivo. En el centro del documental se sitúa Dokey Kong, un juego creado originalmente por Shigeru Miyamoto para Nintendo en 1981. Los dos principales personajes de la película son Steve Wiebe y Billy Mitchell, que a primera vista parecen hombres de mediana edad bastante anodinos en sus carreras y familias. Ambos son muy conocidos en la comunidad de amantes de los videojuegos por sus repetidos records de puntuación en dicho juego. Pero a medida que profundizamos en sus historias descubrimos una imagen muy diferente, con dos auténticos frikis cuyo nivel de rivalidad y competición dejaría en ridículo la de muchos atletas olímpicos.

Competir por unos videojuegos que han quedado técnicamente obsoletos más de dos décadas atrás podría parecer algo así como una broma para la mayoría de la gente. Como mucho podría considerarse como un hobby por todos aquellos con unos gustos más convencionales para su tiempo libre. Sin embargo, parte del atractivo innegable de estos juegos es que son muy sencillos y a su vez tremendamente complejos. Requieren una coordinación psicomotora enorme, sentido del ritmo, memorización, y lo más importante, una resistencia y dedicación inhumanas ya que la mayoría de estos juegos son conocidos por su dificultad endiablada.

La imagen que la película nos ofrece de Steve Wiebe es un poco paradójica. Su familia nos cuenta que en determinadas situaciones se viene abajo en un mar de frustración y emociones, en vez de aguantar el dolor o la ansiedad. En otros momentos, en cambio, se muestra como un auténtico talento, persistente, lleno de recursos y capaz de hacer lo imposible para lograr sus objetivos. Uno de sus amigos menciona durante una entrevista que nunca ha conocido a un hombre que llore tanto como Steve, principalmente a causa de su frustración y por ser un auténtico "underachiever" en muchos aspectos de su vida. Y sin embargo nos habla también del enorme respeto y admiración que siente hacia él, recalcando el enorme nivel de esfuerzo que requiere ser reconocido como el mejor en algo a nivel mundial.

Estos jugadores están dispuestos a llegar o incluso superar el límite del absurdo en su obsesión por ser los mejores al videojuego. En una escena vemos a Steve en medio de una competición mundial para batir el record de Donkey Kong. Jugando a la máquina en su garaje, podemos oír a su hijo pequeño gritando desde el baño porque necesita que su padre venga a limpiarle el trasero. Steve le grita diciéndole que se espere hasta que haya terminado la partida, todo ello sin quitar los ojos de la pantalla. Afortunadamente para el público este incidente quedó grabado en video, y lo más llamativo es que Steve no parece en absoluto avergonzado al recordar la historia para el director.

No se queda atrás Billy Mitchell, el rival de Steve durante el documental, que logró un gran número de récords en videojuegos durante su juventud. Ahora es un empresario de éxito, pero su ambición por ser reconocido como número uno es tal que en un momento dado envía dos espías a la casa de Steve para intentar recabar evidencias que desacrediten un récord anteriormente establecido por él en su máquina arcade. Billy se nos muestra como una persona muy inteligente y locuaz pero que desgraciadamente nunca aprendió en su vida las lecciones de cómo aceptar la derrota con estilo. Cuando la cámara se centra en él Billy es un hombre carismático, sociable y lleno de personalidad. Sin embargo, cuando se le calientan los cascos se retrae y comienza a racionalizar por que los éxitos de Steve no son tan merecedores de reconocimiento como los suyos propios.

Durante mi primer visionado de la película debo admitir que me resultó un poco ridícula. De hecho tuve que ir a Internet y comprobar que no se trataba de una parodia muy bien hecha. Algunos de los personajes que aparecen son tan absurdos y exagerados que resulta difícil conectar o creer sus historias al principio. Creo que esto puede ser una reacción muy común entre el espectador medio. La segunda vez que la vi pensé que el documental resultaba algo aburrido, incluso banal. Me estaba fijando más en la aparente historia de la película que en las sutilezas y la historia decididamente más humana que subyace durante todo el metraje y sustentado en los personajes secundarios.

Dirigido por Seth Gordon, el documental The King of Kong se construye principalmente a base de entrevistas y narraciones en tercera persona, con muy pocos efectos de cámara o música de fondo para intensificar la historia. Su simpleza inicial pude ser un poco decepcionante para algunos, dando una impresión algo amateur o de bajo presupuesto. Sin embargo asumir esto sería como aceptar que la película carece de profundidad o caracteres, lo que es un gran error. Éste documental transpira un profundo análisis de la naturaleza humana que resulta inesperado encontrar en una película sobre videojuegos.

A la hora de escribir esta crítica decidí visionar The King of Kong una tercera vez, esta ves intentando escuchar a los personajes más que observarles pasivamente. Me resultó interesante descubrir que son las pequeñas entrevistas con familiares y amigos los que dan una visión más profunda de las emociones, personalidades y deseos de los jugadores que ningún otro componente de la película. Desde la rabia y las lágrimas hasta la manipulación y dominación. The King of Kong va sobrado de humanidad y nos ofrece una mirada fascinante a una sub-cultura única-

- Spencer Reesman -

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Veredicto:

10
8
Sorprendentemente, una historia tremendamente humana.

Ficha Técnica:

Documentary
Director: Seth Gordon
Year: 2007
Country: USA
Run Time: 79'
Aspect Ratio:
Format: